Archive for the ‘Sartre’ Category

Jean Paul Sartre: “La Dialéctica de la Cosificación”:

“El Sentido de la Mirada del Otro”:

Jean-Paul Charles Aymard Sartre ( 1905 / 1980 ).-

El mirar es la acción por la cual el Otro se me hace presente. Este “hacerse presente” es una forma de objetivación del Otro, aunque, esta presencia objetiva sea en realidad una Objetividad Sui Generis: la Objetividad de la Ausencia que contrasta precisamente con la Objetividad de la Presencia.

Hay que distinguir un “Otro Objeto”  y un “Otro Sujeto” con el cual yo mantengo una relación fundamental: la posibilidad de ser visto por él. En otras palabras: con el que tengo la posibilidad de convertirm  en un “Otro Objeto”. Esto es realmente lo que se manifiesta en forma clara en la expresión “Ser visto por Otro”, lo cual no puede deducirse ni de la esencia del “Otro Objeto” ni de mi “Ser Sujeto”. “El Ser visto por el Otro es la verdad del ver al Otro” ( E.N. p. 315). De esta manera, la noción de Otro, del Prójimo es siempre la noción de un Ser aquí y ahora, en relación conmigo y con el mundo. 

Reacciones ante la Mirada del Otro: “Miedo, Vergüenza y Orgullo”:

Sartre menciona tres tipos de reacción del sujeto frente a la mirada del Otro, a saber: el miedo, la vergüenza y el orgullo.

En primer lugar el sujeto tiene Miedo porque piensa que su libertad, su ser está en peligro ante la libertad del Otro. La mirada del Otro, dirigida hacia mí, me alcanza y hace cambiar de actitud poniéndome en guardia. El ser mirado es para Sartre esa sensación que experimenta Roquetin en La Nausée; “La mirada es esa existencia que toma mis pensamientos por detrás y dulcemente los abre por detrás, me atraviesa por detrás, detrás de mí alguien me alimenta en burbujas de existencia (La Nausée. p. 146).

Sentirse mirado es, para Sartre , percibir y sentir la existencia absurda que yo soy.

Ser mirado en definitiva, es para el pensamiento sartreano “No Ser Para Mí”, sino como Pura Remisión al Otro: “Tengo de pronto conciencia de mí en tanto que escapo de mí mismo, no en tanto que soy el fudamento de mi propia nada, sino en tanto que tengo mi fundamento fuera de mí. No soy para mí sino como pura remisión al Otro (E. N. p. 318).

La segunda reacción ante la mirada del Otro es la Vergüenza. Por ésta vivo el ser mirado y experimento sus efectos cosificadores. Por ésta, dice Sartre: “Reconozco que soy el objeto que otro mira y juzga” (E.N, p. 319).

La tercera forma de reaccionar frente a la mirada del Otro es el Orgullo, que me permite vivir la sensación de que existe alguien que me ve no como “Ser Para Sí” sino como “Ser En Sí”. Alusivo ejemplo de este ultimo sentimiento es este pasaje de Los Caminos de la Libertad, en el cual Daniel ve y descubre finalmente que él es un Ser En Sí:

“Transformo para mí la frase imbécil y criminal del profeta de ustedes, ese “Pienso, luego Existo”, que tanto me hizo sufrir, pues mientras más pensaba, menos me parecía ser y digo: “Me ven, luego soy”. Ya no tengo que soportar la responsabilidad de mi transcurrir pastoso… Vuelvo hacia la noche y hacia mi faz nocturna y eterna, me erijo como un desafío y digo a Dios: “Aquí estoy, tal y como Tú me ves, tal como Soy… ¿Qué puedo hacer sino soportarme?… Y Tú cuya mirada me crea eternamente, sopórtame”… Soy finito e infinitamente culpable. Pero yo soy. Ante Sios y ante los hombres, Soy. Ecce homo” (Le Sursis. pags. 469/470).

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Fuente Post: Muñoz Arias, Adolfo.  Jean Paul Sartre y la Dialéctica de la Cosificación. Madrid. Cincel. 1988.-

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By The Way: Geo: “Nebulosa Buenos Aires”:

Hace algunos días que el sur de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe y gran parte de la provincia de Buenos Aires se encuentran cubiertas de humo provocado por la quema de pasturas en las islas del Paraná. Estos incendios en pastizales muestran otra cara de la expansión de los cultivos de soja, que desplazan otras actividades, como la ganadería, a zonas marginales provocando pérdida de valiosos ecosistemas.

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Más datos en:
http://www.greenpeace.org/argentina/prensa-rss/quema-de-pastizales-y-humo-en
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Jean Paul Sartre: “Ser-Para-Otro y Conflictividad Intersubjetiva”:

Jean-Paul Charles Aymard Sartre ( 1905 / 1980 ).-

Quizás lo que Sartre entendió por Subjetividad fuera precisamente la conflictividad. Sólo hay hombres y relaciones reales entre los hombres, pero la relación entre los hombres es siempre una relación conflictiva porque “le conflit est le sens originel de l´être pour autri” (Sartre. Crítica de la razón Dialéctica. E.N. p. 431). De ahí la razón de la afirmación de Garcin en A Puertas Cerradas de que ” L´Enfer c ést les autres”/ “El Infierno son los demás” .

Las relaciones con los otros son de dos tipos: aquellas por las cuales el Para-Sí intenta aimilarse la libertad del Otro, reconociendo su alteridad, y que se expresará a través de la conducta amorosa, el lenguaje y el masoquismo. Y aquella otra en la que, tras el fracaso de la conducta anterior, el sujeto vuelve su mirada hacia el Otro intentando, desde su propia libertad, afrontar la libertad del Otro. Con ello aflora el conflicto de dos libertades y éste se tipifica en las conductas de indiferencia, deseo, odio y sadismo.

“Ambos tipos de conducta, indica Sartre, no son prioritarias la una sobre la otra, sino que se presentan circularmente, en el sentido de que la adopción de una supone siempre la muerte de la otra sin que por ello, pueda decirse que deje de estar presente en cada una de las relaciones adoptadas. Conviene advertir que en el seno mismo de cada una la otra permanece siempre presente, precisamente porque ninguna de las dos puede ser sostenida sin contradicción. Más aún: Cada una de ellas está en la otra y engendra la muerte de ésta; de esta forma nunca podemos salir del círculo”. (E.N. pags. 430/431).

Sartre completa la cuestión señalando una distinción entre el Nosotros Objeto y el Nosotros Sujeto, a la vista de un Tercero, lo que supone un replanteo del conflicto con la alteridad (“L´essence des rapports entre consciences c´est le conflict”. E.N, p 502). Este conflicto tiene un expresión ilustrativa en el amor:

“En el amor, cada conciencia procura tener su Ser-Para- Otro puesto a salvo en la liberad del Otro. Esto supone que el Otro es allende el mundo como pura subjetividad, como lo absoluto para el cual el mundo llega a ser. Pero basta que los amantes sean mirados juntos por un tercero para que cada uno de ellos experimente la objetivación no sólo de sí mismo, sino también del Otro. A la vez, el Otro ya no es para mí la trascendencia absoluta que me funda en mi ser, sino que es trascendencia-trascendida, no por mí, sino por Otro, y mi relación originaria de ser amado con respecto al amante, se fija en mi Mortiposibilidad. No es ya la relación experimentada entre un objeto límite de toda trascendencia y la libertad que la funda, sino un amor-objeto que se aliena íntegramente hacia aquel tercero. Tal es la verdadera razón por la cual los amantes buscan la soledad; la aparición de un tercero, cualquiera que sea, es destrucción de este amor. Pero la soledad de hecho no es en modo alguno soledad de derecho. En realidad, aun si nadie nos ve, existimos para todas las conciencias y tenemos conciencia de existir para todas; resulta de ello que el amor, como modo fundamental del Ser-para-Otro, tiene, en su Ser-Para-Otro, la raíz de su destrucción”.(E.N. pags 444/445).-

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Fuente Post: Muñoz Arias, Adolfo.  Jean Paul Sartre y la Dialéctica de la Cosificación. Madrid. Cincel. 1988.-

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Jean Paul Sartre:

“Lo Imaginario”: “El Sueño”:

La imagen no desempeña ni la función de ilustración ni la de soporte del pensamiento. Una conciencia imaginante comprende un saber, intenciones, puede comprender palabras y juicios. Indudablemente, el sueño eleva otras muchas cuestiones… Mi certeza reflexiva de soñar proviene del hecho de que mi conciencia primitiva e irreflexiva debe contener en sí una especie de saber latente y no posicional que luego habrá de ser explicitado por la reflexión. Por lo demás, si así no fuera, el durmiente tendría que concluir su juicio “sueño” con razonamientos y comparaciones que le mostrarían la incoherencia o el absurdo de sus imágenes. Pero tal hipótesis es inverosímil: para que el durimiente pudiera hacer comparaciones o pudiera razonar, debería estar en pleno uso de sus facultades discursivas, es decir, debería estar despierto. Sería, entonces absurdo que en el preciso momento en que esté lo suficientemente despierto como para ser capaz de formular juicios de verosimilitud se dijese a sí mismo: “Estoy soñando”. El sueño es nos aparece, entonces, con el carácter de fragilidad que podría pertenecer a la percepción, queda totalmente a merced de la conciencia reflexiva. Sólo que lo que lo salva es que, la mayor parte del tiempo, esta conciencia reflexiva está latente… Una evidencia es una presencia… El sueño, por su lado, es una creencia, la creencia de una conciencia que no puede sustraerse de su actitud imaginante… Ésta es la verdadera explicación del simbolismo onírico: si la conciencia no puede aprehender nunca sus propias preocupaciones, sus propios deseos, sino en forma de símbolos, no es, como cree Freud, por una “inhibición que le haría disfrazarlas”, sino porque es incapaz de aprehender nada que sea real en su forma de realidad. La Conciencia ha perdido totalmente la función de lo Real y no puede sentir ni pensar más que en forma imaginada lo que siente y lo que piensa. El sueño no es la ficción tomada por la realidad, es la Odisea de una conciencia que, por sí misma y a pesar de sí misma, no va  a constituir más que un mundo irreal.

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Jean Paul Charles Aymard Sartre (1905 / 1980). Seleccionado como Premio Nobel de Literatura 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían de desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones (*).-

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Anexo (*): Argumentos de Sartre al Rechazar el Premio Nobel de Literatura

(Tomados de la Carta al Comité de  La Academia Sueca):

Así explicó Sartre su actitud de entonces:

“¿Por qué rechacé ese premio? Porque estimo que desde hace cierto tiempo tiene un color político. Si hubiera aceptado el Nobel – y aunque hubiera hecho un discurso insolente en Estocolmo, lo que hubiera sido absurdo – habría sido recuperado. Si hubiera sido miembro de un partido, del partido comunista, por ejemplo, la situación hubiera sido diferente. Indirectamente hubiera sido a mi partido que el premio habría sido discernido; es a él, en todo caso, que hubiera podido servir. Pero cuando se trata de un hombre aislado, aunque tenga opiniones “extremistas” se lo recupera necesariamente de un cierto modo, coronándolo. Es una manera de decir: “Finalmente es de los nuestros”. Yo no podía aceptar eso. La mayoría de los diarios me han atribuido razones personales: estaría herido porque Camus lo había obtenido antes que yo…tendría miedo que Simone de Beauvoir se sintiera celosa, a lo mejor era un alma bella que rechazaba todos los honores por orgullo. Tengo una respuesta muy simple: si tuviéramos un gobierno de Frente Popular y que me hubiera hecho el honor de discernirme un premio, lo habría aceptado con placer. No pienso para nada que los escritores deban ser caballeros solitarios, por el contrario. Pero no deben meterse en un avispero. Lo que más me ha molestado en este asunto son las cartas de los pobres. Los pobres para mí son las personas que no tienen dinero pero que están suficientemente mistificadas para aceptar el mundo tal cual es. Esa gente forma legión. Me han escrito cartas dolorosas: “Deme a mí el dinero que rechaza”. En el fondo lo que escandaliza es que ese dinero no haya sido gastado. Cuando Mauriac escribe en su agenda: “Yo lo hubiera usado para arreglar mi cuarto de baño y el cerco de mi parque”, es un maligno: sabe que no provocará ningún escándalo. Si hubiera distribuido ese dinero habría chocado más a la gente. Rechazarlo es inadmisible. Un norteamericano ha escrito: “Si me dan 100 dólares y los rechazo, no soy un hombre”. Y además está la idea de que un escritor no merece ese dinero. El escritor es un personaje sospechoso. No trabaja, gana dinero y puede ser recibido, si lo quiere, por un rey de Suecia. Eso ya es escandaloso. Si además rechaza el dinero que no ha merecido, es el colmo. Se considera natural que un banquero tenga dinero y no lo dé. Pero que un escritor pueda rechazarlo, eso no pasa. Todo esto es el mundo del dinero y las relaciones con el dinero son siempre falsas. Rechazo 26 millones y me lo reprochan, pero al mismo tiempo me explican que mis libros se venderán más porque la gente va a decirse: “¿Quién es este atropellado que escupe sobre semejante suma?”. Mi gesto va pues a reportarme dinero. Es absurdo pero no puedo hacer nada. La paradoja es que rechazando el premio no he hecho nada. Aceptándolo hubiera hecho algo, que me habría dejado recuperar por el sistema”.

Link Anexo: http://www.mundolatino.org/uribe/rnobel.htm

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Jean Paul Sartre argento: “La Existencia y el Mate preceden a la Esencia”.-

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Fuente Post “Lo Imaginario”: “El Sueño”: Sartre, Jean Paul. Lo Imaginario. (Cuarta Parte: “La Vida Imaginaria”. Apartado IV: “El Sueño” ). Buenos Aires. Losada. 1997.-

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 Jean Paul Sartre: “El Ser y la Nada”:

Jean Paul Sartre ( 1905 / 1980 ).-

“El Ser Humano y la Libertad”  (Fragmento).-

El estudio de la voluntad ha de permitirnos, al contrario, adelantarnos más en la comprensión de la libertad. La voluntad es necesariamente negatividad y potencia de nihilización, si ha de ser libertad. lejos de ser la voluntad la manifestación única o, por lo menos, privilegiada de la libertad, supone, al contrario, como todo acaecimiento del para-sí, el fundamento de una libertad originaria para poder constituirse como voluntad. La voluntad, en efecto, se pone como decisión reflexiva con relación a ciertos fines. Pero estos fines no son creados por ella. La voluntad es más bien una manera de ser con respecto a ella: decreta que la prosecución de esos fines será reflexiva y deliberada. La pasión puede poner los mismos fines.  La realidad humana no puede recibir sus fines, como hemos visto, ni de afuera ni de una pretendida “naturaleza” interior. Ella los elige, y, por esta elección misma, les confiere una existencia trascendente como límite externo de sus proyectos. Desde este punto de vista – y si se comprende claramente que la existencia del Dasein precede y condiciona su esencia-, la realidad humana, en y por su propio surgimiento, decide definir su ser propio por sus fines. Así, pues, la posición de mis fines últimos caracteriza a mi ser y se identifica con el originario brotar de la libertad que es mía. Y ese brotar es una existencia: nada tiene de esencia o de propiedad de un ser que fuera engendrado conjuntamente con una idea. Así, la libertad, siendo asimilable a mi existencia, es fundamento de los fines que intentaré alcanzar, sea por la voluntad, sea por esfuerzos pasionales. La libertad no es sino la existencia de nuestra voluntad o de nuestras pasiones, en cuanto esta existencia es nihilización de la facticidad, es decir, la existencia de un ser que es su ser en el modo de tener de serlo.  (Sartre, El Ser y la Nada, Parte IV. Cap. I).-

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Link Post:
http://www.webdianoia.com/contemporanea/sartre/textos/sartre_text_libertad.htm

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Bonustrack: Bach – “Air on the G String”.-

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El hombre está condenado a ser libre. Pero para encontrar sus valores fundamentales y para que éstos sean históricos, debe asumir acciones de compromiso y responsabilidad. Ser, es escogerse en libertad para un compromiso. La actividad humana es libre y esa autonomía de elección que le otorga su libertad no depende de leyes objetivas por lo que entonces, como lo afirma Sartre, el hombre es lo que él hace de sí mismo, o mejor aún, para la realidad humana ser es elegirse, siendo el hombre, él mismo, el único responsable de su ser. Lo que Sartre proponía era que, al elegirse el hombre a sí mismo dentro de la libertad, estaba implicada en esa elección la libertad de todos los hombres, y que la libertad individual es también un compromiso social. Sartre racionaliza la libertad individual a través del  compromiso. Una vida sin compromiso es una vida desarraigada, afirma, lo que le permitiría al hombre convertirse en ser histórico y, de paso, así lo quiso, no solamente haría del existencialismo un humanismo, sino que eventualmente podría llegar a fusionarlo con el marxismo, como se lo propuso en la Crítica de la Razón Dialéctica. Como dice Sartre en El Existencialismo es un Humanismo: “No se nace héroe o cobarde, al héroe siempre le es posible dejar de serlo, como al cobarde superar su condición. Estamos condenados a ser libres: condenados porque no nos hemos dado a nosotros mismos la libertad, no nos hemos creado, no somos libres de dejar de ser libres”. Aunque todo hombre está en una situación, nunca ella le determina, antes bien, la libertad se presenta como el modo de enfrentarse a la situación (al entorno, el prójimo, el pasado). Esta idea sartreana tiene dos importantes consecuencias: hace al hombre radicalmente responsable y hace del Existencialismo una Filosofía de la Acción.-

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Links: http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=2681
https://aquileana.wordpress.com/2007/10/28/videos-sartre/#comment-318
https://aquileana.wordpress.com/category/sartre/

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