La teoría de la moneda y del comercio responde a esta pregunta: ¿Cómo pueden caracterizar los precios, en el movimiento de los cambios, a las cosas —cómo puede la moneda establecer entre las riquezas un sistema de signos y de designación? La teoría del valor responde a una pregunta que se cruza con ésta, al interrogar, como en profundidad y a lo vertical, el nivel horizontal en el que se cumplen indefinidamente los cambios: ¿por qué hay cosas que los hombres tratan de cambiar, por qué unas valen más que otras, por qué ciertas de ellas, que son inútiles, tienen un alto valor en tanto que otras, indispensables, tienen un valor nulo? Así, pues, no se trata de saber de acuerdo con qué mecanismo pueden representarse las riquezas entre sí (y por medio de esta riqueza universalmente representativa que es el metal precioso), sino por qué los objetos del deseo y de la necesidad tienen que ser representados, cómo se da el valor de una cosa y por qué se puede afirmar que vale tanto o tanto más. Dicho de otra manera, para que una cosa pueda representar a otra en un cambio, se requiere que existan ya cargadas de valor; y, sin embargo,el valor sólo existe en el interior de la representación (real o posible), es decir, en el interior del cambio o de la intercambiabilidad. De allí dos posibilidades simultáneas de lectura: la primera analiza el valor en el acto mismo del cambio, en el punto de cruce entre lo dado y lo recibido; la otra analiza con anterioridad al cambio y como condición primera para que éste pueda tener lugar.
En la génesis real de las lenguas, el recorrido no se hace en el mismo sentido ni con el mismo rigor: a partir de las designaciones primitivas, la imaginación de los hombres (de acuerdo con los climas en los que viven, las condiciones de su existencia, sus sentimientos y sus pasiones, las experiencias por las que pasan) suscita derivaciones que son diferentes según los pueblos y que explican, sin duda, además de la diversidad de las lenguas, la relativa inestabilidad de cada una de ellas. En un momento dado de esta derivación, y en el interior de una lengua particular, los hombres tienen a su disposición un conjunto de palabras, de nombres que se articulan unos en otros y recortan sus representaciones; pero este análisis es tan imperfecto, permite que subsistan tantas imprecisiones y tantos entrecruzamientos que, con las mismas representaciones, los hombres utilizan palabras diversas y formulan proposiciones diferentes: su reflexión no está a salvo del error. Entre la designación y la derivación, los deslizamientos de la imaginación se multiplican; entre la articulación y la atribución, prolifera el error de la reflexión.
La estructura y el carácter aseguran, en la historia natural, la clausura teórica de lo que permanece abierto en el lenguaje y da nacimiento, en sus fronteras, a los proyectos de artes esencialmente inacabadas. Así el valor que de estimativo se convierte automáticamente en apreciativo, la moneda que por su creciente o decreciente cantidad provoca pero limita siempre la oscilación de los precios, garantizan en el orden de las riquezas el ajuste de la atribución y de la articulación, el de la designación y de la derivación. El valor y los precios aseguran la clausura práctica de los segmentos que permanecían abiertos en el lenguaje. La estructura permite a la historia natural encontrarse de pronto en el elemento de un arte combinatoria, y el carácter le permite establecer, a propósito de los seres y de sus semejanzas, una poética exacta y definitiva. El valor combina las riquezas entre sí, la moneda permite su cambio real. Allí donde el orden desordenado del lenguaje implica la relación continua con un arte y con sus tareas infinitas, el orden de la naturaleza y el de las riquezas se manifiestan en la existencia pura y simple de la estructura y del carácter, del valor y de la moneda.
Los códigos fundamentales de una cultura —los que rigen su lenguaje, sus esquemas perceptivos, sus cambios, sus técnicas, sus valores, la jerarquía de sus prácticas— fijan de antemano para cada hombre los órdenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que se reconocerá. En el otro extremo del pensamiento, las teorías científicas o las interpretaciones de los filósofos explican por qué existe un orden en general, a qué ley general obedece, qué principio puede dar cuenta de él, por qué razón se establece este orden y no aquel otro. Pero entre estas dos regiones tan distantes, reina un dominio que debido a su papel de intermediario, no es menos fundamental: es más confuso, másoscuro y, sin duda, menos fácil de analizar. Es ahí donde una cultura, librándose insensiblemente de los órdenes empíricos que le prescriben sus códigos primarios, instaura una primera distancia con relación a ellos, les hace perder su transparencia inicial, cesa de dejarse atravesar pasivamente por ellos, se desprende de sus poderes inmediatos e invisibles, se libera lo suficiente para darse cuenta de que estos órdenes no son los únicos posibles ni los mejores; de tal suerte que se encuentra ante el hecho en bruto de que hay, por debajo de sus órdenes espontáneos, cosas que en sí mismas son ordenables, que pertenecen a cierto orden mudo, en suma, que hay un orden. Es como si la cultura, librándose por una parte de sus rejas lingüísticas, perceptivas, prácticas, les aplicara una segunda reja que las neutraliza, que, al duplicarlas, las hace aparecer a la vez que las excluye, encontrándose así ante el ser en bruto del orden. En nombre de este orden se critican y se invalidan parcialmente los códigos del lenguaje, de la percepción, de la práctica. En el fondo de este orden, considerado como suelo positivo, lucharán las teorías generales del ordenamiento de las cosas y las interpretaciones que sugiere.
El valor estimativo no se convierte en apreciativo sino por una transformación; y la relación inicial entre el metal y la mercancía sólo se convierte poco a poco en un precio sujeto a variaciones. En el primer caso, se trata de una superposición exacta de la atribución y de la articulación, de la designación y de la derivación; en el otro, de un paso que está ligado a la naturaleza de las cosas y a la actividad de los hombres. Con el lenguaje, el sistema de signos se recibe pasivamente en su imperfección y sólo un arte puede rectificarlo: la teoría del lenguaje es inmediatamente prescriptiva. La historia natural instaura de suyo, para designar a los seres, un sistema de signos y, por ello, es una teoría. Las riquezas son signos que se producen, multiplican y modifican gracias a los hombres; la teoría de las riquezas está ligada de un cabo a otro con una política.
I’ve been a puppet, a pauper, a pirate, a poet, a pawn and a king
I’ve been up and down and over and out and I know one thing
Each time I find myself flat on my face
I pick myself up and get back in the race…
Qué interesante recibir fragmentos tan avispados en esta tarde de domingo, mientras suena Chopin, bajo las escaleras de mi jardín. Gracias, enormes gracias.
Confucio enseña que la naturaleza es orden, que el orden natural no puede cambiar arbitrariamente, que aun cuando aparentemente todo está en movimiento, en realidad hay un aspecto de la naturaleza que siempre es el mismo y que es el origen de todo lo demás. El filósofo puede argumentar sobre el centro invariable; pero sabio es aquel que sabe descubrir dicho centro en su alma, y lo hace el modelo de su conducta. Es así como el sabio sabe montar guardia por el secreto más importante de la naturaleza. Simplemente se para y advierte que la alegría, la ira, la tristeza y la dicha se alejan de él cuando su ánimo se encuentra en el centro. Si el ánimo del hombre se equilibra, su pago es la sabiduría. Los seres vivos crecen cuando están tranquilos. Un hombre imprudente despertará al león que se siente cansado por no haber comido. En cambio, el sabio duerme junto al león, sabiendo que ambos comparten un centro imperturbable. Ni siquiera el hambre los despertará. Ya en tiempos de Confucio la vulgaridad y la chabacanería hacían presa de la moral. Para regresar al camino de la vida examinada desde la sana virtud, Confucio prescribió frecuentar el camino que sosiega todas las pasiones. Con un humor propio del extremo Oriente, Confucio sentenció que gobernar un imperio, e incluso ser un guerrero victorioso, era más fácil que situarse en el centro que siempre permanece inalterable. Incluso, aquellos que rechazaban honores y riquezas encontraban muy difícil vislumbrar siquiera el lugar perfecto que los sabios han hecho su hogar. ¿Dónde está? Búscalo en la quietud de tu corazón.
Muy bueno el post y el abordaje que haces a partir del concepto de normalización desde el punto de vista genealógico (quizás una genealogía más microscópica y propia/nuestra)…
Aequantibus iustitia argentums subditis plebis
Puesto que Macri quiere normalizar (eso dijo en conferencia de prensa el viernes 26/04) y lo hace desde su reducto de cosmovisión de bueno que es y de intrépido mercader del espacio público que no va a esperar por la vieja justicia lenta y jueces de la interminable cautelar; él es buen sujeto, es democratizador y equaliza el espíritu humano: masificando, nivelando y tornando grisáceo el paisaje: avenidas pavimentadas, impuestos al día, delincuencia cero o casi, una vida mediocre como casi siempre, knowledge zero. El ingeniero sigue sin ejercer y nos quiere: vecinitos contentos por sobrevivir al naufragio de abril, reprimidos y normales, bien normales pues es la única manera de ejercer la voracidad propia
Igualdad de justicia ante el dinero = Aequantibus iustitia argentums subditis plebis
Poderoso Caballero es Don Dinero, ya lo decía Quevedo (*)…
Y qué acertada la correlacuión que establecés entre $, normalización y (¿consecuente?)acceso a la justicia (y ponderación de la balanza justicia a favor del platillo más pesado y normalización. Con tus reflexiones sobre Macri me hiciste recordar a Rudy Giuliani y su normalizadora política de Tolerancia Cero en NY…
En cuanto al grisáceo paisaje de la Ciudad Autónoma, me voy a permitir una disgresión óptica con vos: las bicicletillas amarillas que sobrevuelan ágiles las bicisenda, a paso de águila de rapiña de Palermo y Recoleta. Más de una vez bajando del colectivo o subiendo me estampo con estos ciclistas amarillos con casquitos, bien pro, muy footing style macrobióticos. Parecieran pagados a sueldo como para atemperar la frenética rutina de oficinas multinacionales, las bocas de subtes inmundas y colmadas, los desagües tapados por basura y hojas muertas por el otoño, los inundados de expedientes: interminables reductos burocráticos de los pasillos kafkianos del Palacio De Justicia.
Qué más decir, si en las grandes concentraciones urbanas, la normalización es la regla, una bicicleta amarilla siempre desentona. Es un elemento sugestivo: un pretexto de falsa excepción.
Saludos, mi querido wachovsky; más tarde voy a mirar el video de Foucault Y Chomsky, te lo agradezco
Microfísica del poder. Política es sólo una de las formas del poder. El poder es múltiple, “rizomático”, diría Deleuze. ¿Desobediencia civil puede llevar al fascismo?. Chomsky postula que uno conduce al otro. Tengo objeciones.
¿Existe la naturaleza humana?. Fooucault señala que no hay una esencia de naturaleza humana, sino tantas como individuos. Crítica a los contractualistas. Justicia dentro de una sociedad din clases, no debería existir. Dice Foucault y es lógico porque no habría diferencias estructurales que justifiquen su accionar. Concepto isunaturalista de Chomsky. Justicia ideal (virtud) # concepto de justicia como opresión, elemento de dominio y coerción para Foucault. Aquí Foucault se acerca a una crítica sobre el alcance de la Justicia cuando ésta se asocia con intereses económicos y/ o políticos. Reenfatiza implícitamente que la Justicia es un elemento de dominación de clase.
because reading also involves the way your head leans on your hand as you bend over a book, the damp mark you leave on a page when reading in the tub, or being interrupted by a
Qué interesante recibir fragmentos tan avispados en esta tarde de domingo, mientras suena Chopin, bajo las escaleras de mi jardín. Gracias, enormes gracias.
Una imagen verdaderamente post impresionista, acompañada de una reseña un tanto más “radical”.
Saludos y gracias marcaída; Aquileana
Confucio enseña que la naturaleza es orden, que el orden natural no puede cambiar arbitrariamente, que aun cuando aparentemente todo está en movimiento, en realidad hay un aspecto de la naturaleza que siempre es el mismo y que es el origen de todo lo demás. El filósofo puede argumentar sobre el centro invariable; pero sabio es aquel que sabe descubrir dicho centro en su alma, y lo hace el modelo de su conducta. Es así como el sabio sabe montar guardia por el secreto más importante de la naturaleza. Simplemente se para y advierte que la alegría, la ira, la tristeza y la dicha se alejan de él cuando su ánimo se encuentra en el centro. Si el ánimo del hombre se equilibra, su pago es la sabiduría. Los seres vivos crecen cuando están tranquilos. Un hombre imprudente despertará al león que se siente cansado por no haber comido. En cambio, el sabio duerme junto al león, sabiendo que ambos comparten un centro imperturbable. Ni siquiera el hambre los despertará. Ya en tiempos de Confucio la vulgaridad y la chabacanería hacían presa de la moral. Para regresar al camino de la vida examinada desde la sana virtud, Confucio prescribió frecuentar el camino que sosiega todas las pasiones. Con un humor propio del extremo Oriente, Confucio sentenció que gobernar un imperio, e incluso ser un guerrero victorioso, era más fácil que situarse en el centro que siempre permanece inalterable. Incluso, aquellos que rechazaban honores y riquezas encontraban muy difícil vislumbrar siquiera el lugar perfecto que los sabios han hecho su hogar. ¿Dónde está? Búscalo en la quietud de tu corazón.
Reblogged this on Gara Herrera.
Para una genealogía -y geografía- del deseo, del deseo de reprimir, del deseo opresor de someter
https://kodesubstanz.wordpress.com/2013/04/27/normalizar-normalizar-la-sociedad/
y gracias por tantos enlaces al gran corpus de ideas de Michel, homérica señorita aquileana
Wachovsky;
Muy bueno el post y el abordaje que haces a partir del concepto de normalización desde el punto de vista genealógico (quizás una genealogía más microscópica y propia/nuestra)…
Saludos, Aquileana
Aequantibus iustitia argentums subditis plebis
Puesto que Macri quiere normalizar (eso dijo en conferencia de prensa el viernes 26/04) y lo hace desde su reducto de cosmovisión de bueno que es y de intrépido mercader del espacio público que no va a esperar por la vieja justicia lenta y jueces de la interminable cautelar; él es buen sujeto, es democratizador y equaliza el espíritu humano: masificando, nivelando y tornando grisáceo el paisaje: avenidas pavimentadas, impuestos al día, delincuencia cero o casi, una vida mediocre como casi siempre, knowledge zero. El ingeniero sigue sin ejercer y nos quiere: vecinitos contentos por sobrevivir al naufragio de abril, reprimidos y normales, bien normales pues es la única manera de ejercer la voracidad propia
Igualdad de justicia ante el dinero = Aequantibus iustitia argentums subditis plebis
Poderoso Caballero es Don Dinero, ya lo decía Quevedo (*)…
Y qué acertada la correlacuión que establecés entre $, normalización y (¿consecuente?)acceso a la justicia (y ponderación de la balanza justicia a favor del platillo más pesado y normalización. Con tus reflexiones sobre Macri me hiciste recordar a Rudy Giuliani y su normalizadora política de Tolerancia Cero en NY…
En cuanto al grisáceo paisaje de la Ciudad Autónoma, me voy a permitir una disgresión óptica con vos: las bicicletillas amarillas que sobrevuelan ágiles las bicisenda, a paso de águila de rapiña de Palermo y Recoleta. Más de una vez bajando del colectivo o subiendo me estampo con estos ciclistas amarillos con casquitos, bien pro, muy footing style macrobióticos. Parecieran pagados a sueldo como para atemperar la frenética rutina de oficinas multinacionales, las bocas de subtes inmundas y colmadas, los desagües tapados por basura y hojas muertas por el otoño, los inundados de expedientes: interminables reductos burocráticos de los pasillos kafkianos del Palacio De Justicia.
Qué más decir, si en las grandes concentraciones urbanas, la normalización es la regla, una bicicleta amarilla siempre desentona. Es un elemento sugestivo: un pretexto de falsa excepción.
Saludos, mi querido wachovsky; más tarde voy a mirar el video de Foucault Y Chomsky, te lo agradezco
/// (*) Ya lo decía Quevedo: Poderosos Caballero es Don Dinero: http://www.poesi.as/fq03015.htm ///.
Wachovsky;
Me pareció muy bueno el video.
Dejo algunos tips de análisis:
Microfísica del poder. Política es sólo una de las formas del poder. El poder es múltiple, “rizomático”, diría Deleuze.
¿Desobediencia civil puede llevar al fascismo?. Chomsky postula que uno conduce al otro. Tengo objeciones.
¿Existe la naturaleza humana?. Fooucault señala que no hay una esencia de naturaleza humana, sino tantas como individuos. Crítica a los contractualistas.
Justicia dentro de una sociedad din clases, no debería existir. Dice Foucault y es lógico porque no habría diferencias estructurales que justifiquen su accionar.
Concepto isunaturalista de Chomsky. Justicia ideal (virtud) # concepto de justicia como opresión, elemento de dominio y coerción para Foucault. Aquí Foucault se acerca a una crítica sobre el alcance de la Justicia cuando ésta se asocia con intereses económicos y/ o políticos. Reenfatiza implícitamente que la Justicia es un elemento de dominación de clase.
Saludos… ¡Te agradezco la remisión!; Aquileana