Ernst Fischer: “La Necesidad del Arte”:
“La Nostalgia por los Orígenes”:
Las formas de arte, una vez creadas y puestas a prueba tienen un carácter extraordinariamente conservador- Incluso cuando se olvida el significado mágico orginal, la gente se aferrra a las formas antiguas con un respeto sagrado… Siempre se ha requerido un nuevo contenido social para destruir o modificar parcialmente las formas antiguas y no hacer nacer otras nuevas. Se constata, pues, que las formas de arte son generalmente conservadoras y que se resisten a los cambios. Algunas de las formas utilizadas actualmente, llevan todavía la huella de los antiguos vínculos colectivos. El fantasma de la magia prehistórica ronda sobre todo en la poesía y en la música modernas.
El retorno deliberado a lo arcaico, a lo mítico, a lo primitivo en tantas obras y movimientos de arte moderno no deja de tener relación con este hecho. El carácter fetichista, no sólo de la mercancía, sino también de todo el mecanismo técnico, económico y social del que el artista está completamente alienado, la especialización y la diferenciación infinitas de la técnica burguesa, han dado lugar a una verdadera nostalgia por los orígenes.
El arte sensual de los impresionistas, que disolvía el mundo en luz, en color y en atmósfera, provocó una reacción: negación de las superficies brillantes, deseo de captar la estructura de las cosas, su permanencia, y no su momento fugaz. La concentración formal se convirtió en un fin; la obra del artista se propuso emocionar “directamente”, como la música o la poesía, menos por el tema que por la forma. Muchos factores se combinaron de este modo para dar un nuevo impulso a la nostalgia romántica por los “orígenes”.
En la poesía lírica moderna hay dos tendencias opuestas. Una intenta construir el poema de manera plenamente consciente, sin ningún elemento de “magia”. La otra representa el deseo de volver a los orígenes, de prescindir del significado y de la combinación convencional de las palabras, de restaurar la lozanía de su juventud y de su significado mágico olvidado desde hace tiempo. Es lo que expresa Aragon en uno de sus poemas:
Je dis avec des mots des choses machinales/ Plus machinalement que la neige neigeant/ Mots démonétisés qu´on lit dans le journal/ Et je parle avec eux le langage des gens.
Soudain c´est comme un sou tombant sur le bitume/ Qui fait nous retourner au milieu de nos pas Incosncient écho d´un malheur que nous tûmes/ Un mot chu par hasard, un mot qui ne va pas /Que je dise d´oiseaux et de métamorphoses/ Du mois d´août qui se fane au fond des mélilots/ Que je dise du vent, que je dise des roses/ Ma musique se brise et se mue en sanglots.
El poeta huye de la palabra que pasa de mano en mano como una moneda; pero ésta cae súbitamente y resuena en el asfalto: ya no es una moneda, sino metal puro y su resonancia despierta asociaciones largo tiempo sepultadas bajo el lenguaje cotidiano. Una palabra de un poema no tiene sólo un significado objetivo: tiene también un significado más profundo, que es , en cierto sentido “mágico”. Todo poeta ha alguna vez experimentado el deseo de crear un lenguaje completamente nuevo, capaz de volver a los orígenes, a las profundidades de un lenguaje antiguo, intacto.
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Fuente Orginal Post:
Fischer, Ernst. “La Necesidad del Arte”. ( “The Necessity of Art”). Barcelona. Planeta De Agostini. 1994.-
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Nada puedo añadir a lo que dice E. Fischer, todo lo he pensado y sigo pensándolo; así veo yo las cosas en general, y en concreto el lenguaje poético,que otro lenguaje ha de ser, porque aunque sea palabra, ese lenguaje o mejor dicho comunicación-relación-aquí-en-el-mundo, se fundó antes de los lenguajes, antes de los nombres, antes de las palabras, “poco después” de los Orígenes…
Abrazo
k
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