Jean Paul Sartre: “Lo Imaginario”: “El Sueño”.-
Abril 12, 2008 por aquileana
Jean Paul Sartre:
“Lo Imaginario”: “El Sueño”:

La imagen no desempeña ni la función de ilustración ni la de soporte del pensamiento. Una conciencia imaginante comprende un saber, intenciones, puede comprender palabras y juicios. Indudablemente, el sueño eleva otras muchas cuestiones… Mi certeza reflexiva de soñar proviene del hecho de que mi conciencia primitiva e irreflexiva debe contener en sí una especie de saber latente y no posicional que luego habrá de ser explicitado por la reflexión. Por lo demás, si así no fuera, el durmiente tendría que concluir su juicio “sueño” con razonamientos y comparaciones que le mostrarían la incoherencia o el absurdo de sus imágenes. Pero tal hipótesis es inverosímil: para que el durimiente pudiera hacer comparaciones o pudiera razonar, debería estar en pleno uso de sus facultades discursivas, es decir, debería estar despierto. Sería, entonces absurdo que en el preciso momento en que esté lo suficientemente despierto como para ser capaz de formular juicios de verosimilitud se dijese a sí mismo: “Estoy soñando”. El sueño es nos aparece, entonces, con el carácter de fragilidad que podría pertenecer a la percepción, queda totalmente a merced de la conciencia reflexiva. Sólo que lo que lo salva es que, la mayor parte del tiempo, esta conciencia reflexiva está latente… Una evidencia es una presencia… El sueño, por su lado, es una creencia, la creencia de una conciencia que no puede sustraerse de su actitud imaginante… Ésta es la verdadera explicación del simbolismo onírico: si la conciencia no puede aprehender nunca sus propias preocupaciones, sus propios deseos, sino en forma de símbolos, no es, como cree Freud, por una “inhibición que le haría disfrazarlas”, sino porque es incapaz de aprehender nada que sea real en su forma de realidad. La Conciencia ha perdido totalmente la función de lo Real y no puede sentir ni pensar más que en forma imaginada lo que siente y lo que piensa. El sueño no es la ficción tomada por la realidad, es la Odisea de una conciencia que, por sí misma y a pesar de sí misma, no va a constituir más que un mundo irreal.
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Jean Paul Charles Aymard Sartre (1905 / 1980). Seleccionado como Premio Nobel de Literatura 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían de desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones (*).-
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Anexo (*): Argumentos de Sartre al Rechazar el Premio Nobel de Literatura
(Tomados de la Carta al Comité de La Academia Sueca):
Así explicó Sartre su actitud de entonces:
“¿Por qué rechacé ese premio? Porque estimo que desde hace cierto tiempo tiene un color político. Si hubiera aceptado el Nobel - y aunque hubiera hecho un discurso insolente en Estocolmo, lo que hubiera sido absurdo - habría sido recuperado. Si hubiera sido miembro de un partido, del partido comunista, por ejemplo, la situación hubiera sido diferente. Indirectamente hubiera sido a mi partido que el premio habría sido discernido; es a él, en todo caso, que hubiera podido servir. Pero cuando se trata de un hombre aislado, aunque tenga opiniones “extremistas” se lo recupera necesariamente de un cierto modo, coronándolo. Es una manera de decir: “Finalmente es de los nuestros”. Yo no podía aceptar eso. La mayoría de los diarios me han atribuido razones personales: estaría herido porque Camus lo había obtenido antes que yo…tendría miedo que Simone de Beauvoir se sintiera celosa, a lo mejor era un alma bella que rechazaba todos los honores por orgullo. Tengo una respuesta muy simple: si tuviéramos un gobierno de Frente Popular y que me hubiera hecho el honor de discernirme un premio, lo habría aceptado con placer. No pienso para nada que los escritores deban ser caballeros solitarios, por el contrario. Pero no deben meterse en un avispero. Lo que más me ha molestado en este asunto son las cartas de los pobres. Los pobres para mí son las personas que no tienen dinero pero que están suficientemente mistificadas para aceptar el mundo tal cual es. Esa gente forma legión. Me han escrito cartas dolorosas: “Deme a mí el dinero que rechaza”. En el fondo lo que escandaliza es que ese dinero no haya sido gastado. Cuando Mauriac escribe en su agenda: “Yo lo hubiera usado para arreglar mi cuarto de baño y el cerco de mi parque”, es un maligno: sabe que no provocará ningún escándalo. Si hubiera distribuido ese dinero habría chocado más a la gente. Rechazarlo es inadmisible. Un norteamericano ha escrito: “Si me dan 100 dólares y los rechazo, no soy un hombre”. Y además está la idea de que un escritor no merece ese dinero. El escritor es un personaje sospechoso. No trabaja, gana dinero y puede ser recibido, si lo quiere, por un rey de Suecia. Eso ya es escandaloso. Si además rechaza el dinero que no ha merecido, es el colmo. Se considera natural que un banquero tenga dinero y no lo dé. Pero que un escritor pueda rechazarlo, eso no pasa. Todo esto es el mundo del dinero y las relaciones con el dinero son siempre falsas. Rechazo 26 millones y me lo reprochan, pero al mismo tiempo me explican que mis libros se venderán más porque la gente va a decirse: “¿Quién es este atropellado que escupe sobre semejante suma?”. Mi gesto va pues a reportarme dinero. Es absurdo pero no puedo hacer nada. La paradoja es que rechazando el premio no he hecho nada. Aceptándolo hubiera hecho algo, que me habría dejado recuperar por el sistema”.
Link Anexo: http://www.mundolatino.org/uribe/rnobel.htm
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Jean Paul Sartre argento: “La Existencia y el Mate preceden a la Esencia”.-
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Fuente Post “Lo Imaginario”: “El Sueño”: Sartre, Jean Paul. Lo Imaginario. (Cuarta Parte: “La Vida Imaginaria”. Apartado IV: “El Sueño” ). Buenos Aires. Losada. 1997.-
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