ULISES Y LA INMORTALIDAD.-
“Calipso, la divina entre las deidades, me detuvo allá, en huecas grutas, anhelando que fuese su esposo; y de la misma suerte la dolosa Circe me acogió anteriormente en su palacio, deseando también tomarme por marido; ni aquella ni ésta consiguieron infundir convicción a mi ánimo. No hay cosa más dulce que la patria y los padres, aunque se habite en una casa opulenta, pero lejana, en un país extraño, apartada” .-
(Odisea, IX, 2-39).
Cuando Odiseo, que se hallaba a la deriva tras naufragar su barco, llegó a la isla de Ogigia, Calipso le hospedó en su cueva, agasajándole con manjares, bebida y su propio lecho. Le retuvo así durante siete largos años, teniendo de él cuatro hijos: Nausitoo, Nausinoo, Latino y Telégono. Calipso intentó que Odiseo olvidara su vida anterior, y le ofreció la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella. En una expresión sublime de afán posesivo, la diosa propone a Ulises trascender su condición de mortal y vencer a la muerte. Hasta aquí Ulises ha defendido sus recuerdos, afrontando distintas pruebas y padeciendo duros sufrimientos a fin de realizar su proyecto de cruzar las fronteras de lo humano y regresar desde allí a su condición original. Ahora se le ofrece renunciar a todo esto y asumir una inmortalidad anónima. La oferta de Calipso equivale a la juventud eterna: ¿quién podría desoír semejante ofrecimiento? Pasar de ser un simple mortal a ser un dios, en un sencillo gesto de magia. Ulises sabe, sin embargo, que se trata de una inmortalidad envuelta en un manto de olvido, sin posibilidad de que alguien vuelva a mencionar su nombre o poeta alguno cante su gloria. La segura respuesta Ulises no se hace esperar: ¡No te enojes venerada deidad! Conozco muy bien que la prudente Penélope te es inferior en belleza y en estatura; siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de vejez. Esto no obstante, deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta (Odisea, V, 215-225). En un sencillo gesto Ulises ha puesto a la vista lo sustantivo: la vida terrena con los seres queridos es superior al espejismo de la inmortalidad.

Links: http://www.ucm.es/info/especulo/numero24/ulises.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Calipso
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La Audacia de Aquiles:
Otra de Ulises: “El Silencio de las Sirenas “, por Franz Kafka:
http://aquileana.wordpress.com/2007/09/26/el-silencio-de-las-sirenas/
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Aqueos Blog. Argos:
”La humildad y miseria del troglodita me trajeron a la memoria la imagen de Argos, el viejo perro moribundo de la Odisea, y así le puse el nombre de Argos y traté de enseñárselo.”…
LEER MÁS :
http://aqueos.wordpress.com/2007/10/12/argos/#comment-53
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La elección de Ulises se asemeja en algún punto a la del mismo Aquiles cuando le ofrecen una vida larga sin penas ni gloria o una vida corta, que implicaría la muerte en la juventud cargada de fama y honor. Y Aquiles busca la fama, la gloria, que son eternas.
¡La inmortalidad! Tal vez ahora los hombres la logremos, pero ¿para qué?
Desde aquí mis cordiales saludos, muy interesante lo que has escrito.
Aqueos
on 25 oct 2007 at 1:22 pm9 Aqueos
¡Gracias Aquileana!
Me ha parecido interesante y sorprendente la conjunción que se produjo entre Ulises y Calipso y la inmortalidad; y el nombre de Argos y Borges, en el cuento El Inmortal.
Muchos saludos.
Aqueos
Buenaventura y Bienvenida , Aqueos…
Interesante el dato paralelo de lo de Aquiles, lo desconocía… Por cierto, uno más que da cuenta del contrapunto marcado entre Odiseo y el héroe de la Ilíada.
Saludos y gracias
Aquileana